Todos, sin excepción, tenemos expectativas. Todos, sin discriminación aparente, anhelamos cosas por las cuales, a menudo, estamos dispuestos a dar todo lo que tengamos al alcance de nuestras manos. Pero, ¿qué hay de aquellas veces en las que lo único que nos resulta bien, es hacer las cosas mal?. Quizá todo obedezca al simple patrón gravitatorio "todo lo que sube, tarde o temprano tendrá que caer". Lo peor que pudiere ocurrirle a cualquier Ser Humano, es encasillarse en un suceso y atribuirle un alto nivel de expectativas y, por supuesto, enceguecerse respecto al mismo, pues, en este caso, la fastidiosa Ley de la manzana de Newton se cumpliría a cabalidad, dejando a su paso, una devastación similar a la de una docena de Bombas Atómicas sucesivas. ¿Cómo poder combatir el innato sentimiento de ilusión para evitarnos posteriores sufrimientos, e incluso, frustraciones?. Tal vez nada sea tan complejo y sólo nos atemorizamos del miedo de saber lo que es perder.
®.