Estaba ahí, sin entender qué hacer ni adónde ir. Estaba en medio de la nada, pero un poco más allá del todo. No sabía lo que estaba bien ni lo que estaba mal, él sólo quería ser feliz. Sólo sabía que eso debía parar, ¿cómo?, es algo que aún no podía responderse. A veces creía que nunca saldría de donde estaba o al menos eso pensó hasta que esa persona apareció. Luego, con el pasar del tiempo y las cosas que fueron haciendo, y a su vez, comprometiendo, se dio cuenta que las palabras se las llevaba el viento y que los sentimientos sólo sirvieron para recordar. El problema estuvo cuando se dio cuenta de que aquellos recuerdos ya no eran tan buenos como el sentimiento que algún día estuvo presente... Si es que alguna vez lo hubo.
Las personas solemos hacer cosas y luego entender las situaciones. Lo mismo ocurre cuando crees conocer y/o entender a alguien. ¿Puede alguien realmente cambiar de la noche a la mañana? ¿Puede alguien hacerlo, si es que alguna vez lo que se hizo y dijo fue verdad?. Es cierto que existen determinadas situaciones que juegan un rol fundamental cuando queremos entender algún contexto predeterminado. Es cierto, también, que al final el contexto es el que domina la situación y eso hace que cometamos errores o al menos actos fallidos de los cuales luego nos enteramos y nos terminamos de convencer de que todo fue un desastre sin pies ni cabeza y que jamás debió haber ocurrido.
Existen situaciones que vulneran el pensamiento y el devenir natural de las personas. Existen personas que vulneran cualquier pensamiento y devenir natural de las situaciones. Y, finalmente, existen actos que dejan en jaque hasta al más cuerdo.
Contradicciones... La vida está llena de esas cosas. "Te odio hasta la muerte, pero hablo bien de ti", "Te odio, pero espero profundamente que el resto no lo sepa, excepto tú"... Si hay algo que detesto es el doble discurso y a esa gente que tan bien se encarga de hacer que el mundo gire a su alrededor y que genere un complot personalizado contra un miserable ser humano que lo único que quiere es ser feliz
Las personas solemos hacer cosas y luego entender las situaciones. Lo mismo ocurre cuando crees conocer y/o entender a alguien. ¿Puede alguien realmente cambiar de la noche a la mañana? ¿Puede alguien hacerlo, si es que alguna vez lo que se hizo y dijo fue verdad?. Es cierto que existen determinadas situaciones que juegan un rol fundamental cuando queremos entender algún contexto predeterminado. Es cierto, también, que al final el contexto es el que domina la situación y eso hace que cometamos errores o al menos actos fallidos de los cuales luego nos enteramos y nos terminamos de convencer de que todo fue un desastre sin pies ni cabeza y que jamás debió haber ocurrido.
Existen situaciones que vulneran el pensamiento y el devenir natural de las personas. Existen personas que vulneran cualquier pensamiento y devenir natural de las situaciones. Y, finalmente, existen actos que dejan en jaque hasta al más cuerdo.
Contradicciones... La vida está llena de esas cosas. "Te odio hasta la muerte, pero hablo bien de ti", "Te odio, pero espero profundamente que el resto no lo sepa, excepto tú"... Si hay algo que detesto es el doble discurso y a esa gente que tan bien se encarga de hacer que el mundo gire a su alrededor y que genere un complot personalizado contra un miserable ser humano que lo único que quiere es ser feliz