viernes, 4 de mayo de 2007

Shoulda, coulda, woulda...

Dolor, pena, angustia, desolación, desconsuelo, agonía, desdicha... ¿por qué cuando uno cree tenerlo todo, se da cuenta de que falta mucho para llenar el todo?, quizá sea porque el todo involucra nada y nada incluye todo, sin excepción recíproca.

¿Cómo conformarse con el todo si se sabe que la nada está presente?. Me gustaría poder hacer y decir muchas cosas, tantas y tales, que quedaría peor de lo que estoy, pero sólo con el consuelo o gratitud de haberlo hecho. Tal vez sea el precio al que se subasta la felicidad momentánea o, en una de esas, la definitiva.

No quiero seguir pretendiendo pretender que quiero dejar de hacerlo, pues realmente no deseo que así lo sea, pero entonces, ¿qué es lo que quiero?. ¿Por qué no existe una suerte de botón de pánico para accionar cuando sea pertinente?. Quizás esto no sea más que una burda contradicción, pero, ¿cómo saber a tiempo si se debe accionar dicho botón?.

Es cierto eso que dice que mientras más cueste algo, más se aprecia, pero la verdad es que esa tortuosa espera del inminente veredicto es lo que puede originar el desprecio por lo que alguna vez tanto se luchó.

Hay veces en que creo que la espera no es realmente importante, pues usualmente, cuando hago esperar a alguien por algo, es porque mi indecisión es mayor y a veces incluso, absoluta.

¿Cómo se puede herir más: ocultando una culpa o asumiéndola?, ¿cómo evitar herir a quien más se quiere?, ¿o es que si se hiere es porque no se quiere?. ¿Qué hay de las mentiras piadosas?, ¿por qué las justificamos, si al fin y al cabo son mentiras?.

No quiero cuestionarme tanto, de hecho, lo intento, pero sólo logro intentos fallidos, preguntándome el porqué del porqué, sin llegar a una respuesta concreta, sino que resuelvo sólo conjeturas que pueden ser vistas desde diversos ángulos, cuáles de ellos más desfavorables.

Me encantaría hacer lo que pienso o, más aún, lo que siento, pero definitivamente no puedo o... no debo. ¿Cuándo se debe escuchar al 'debo' o al 'quiero'?. En verdad sería mucho más fácil que el deber ser respondiera mutuamente al querer ser, quizá así las cosas resultarían no más fáciles, sino que de una mejor forma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Luis:
La vida es una guerra con miles de batallas por librar, tanto internas como externas; entonces la gracias es cómo un buen guerrero se levanta d elas derrotas y las asume como un aprendizaje y no como algo negativo. También cuando es victorioso debe ser humilde, para tener otro punto de convergencia de aprendizaje: La Virtud.
No desesperes Luis, la vida es así; a veces ingrata y miserable, otras muy bacán y linda. ANIMO Y FUERZA SANTAMARIANO!!
Saludos y cuídese!
Adiós!

Anónimo dijo...

Bueno mi estimado Luis...
Estoy dejando mi huella en su espacio de opinión, aunque más que un espacio de opinión,como fue al principio, se ha convertido en tu espacio tangible de introspección...

¿debo hacerlo? o ¿quiero hacerlo?,¿debo seguir callando o debo decirlo? que es lo que nos impide hacer lo que deseamos,¿el temor a fallar?, ¿cual será la respuesta? o ¿EL TEMOR A SALIR HERIDOS?.

Sé que eres una persona muy directa, y como tal, también gustas que las personas sean directas contigo, la verdad, las cosas que debo decirte respecto a eso no las puedo publicar en un espacio abierto como un blog, pero lo que si puedo decir, es que a veces es bueno dejar nuestra limitantes a un lado, pero, saber cuando, como y con quien hacerlo, para no pecar de inocentes, y para que aquellos ojos, no pierdan su brillo con una herida profunda y se escondan privandonos de su brillo...