miércoles, 20 de diciembre de 2006

Just has to happen?

Innumerables veces, a lo largo de nuestra vida, nos preguntamos '¿por qué esto? o ¿por qué lo otro?'... la verdad, y sin ánimo de ser determinista, las cosas sólo pasan porque tienen que pasar, pues uno no busca que le pasen cosas malas, pero éstas igual llegan. Tal vez todo se deba al predeterminismo involuntario al momento de obrar mal, lo cual provocaría, eventualmente, una suerte de pago por daños y perjuicios creados con anterioridad... quién sabe!. Lo cierto es que todos cometemos errores, unos mayores que otros; así como también hay veces en que creemos incurrimos en un hecho desacertado o equivocado, pues en ese momento nos parece ser el acabo del mundo, sin embargo son errores pasajeros e incluso sin importancia futura, pero ¿cómo saber al corto plazo si dichas acciones equívocas no tienen mayor relevancia?, aunque no creo que la respuesta más acertada sea esperar a que pase lo que tenga que pasar, pues si nos quedamos de brazos cruzados, esperando a que nos llegue la factura del error... es decir, ¡cuántas cosas podríamos evitar con el tan solo hecho de hacer las cosas bien!... en fin, cada quien sabe cómo actúa y bajo qué puntos, así es que nadie está facultado para recriminar a ningún otro de acuerdo a su proceder, no obstante y a pesar de lo anterior, sostengo la tesis de que debemos actuar de la mejor manera posible para evitar el arrepentimiento futuro.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

¿Estrés colectivo?

Cada año, las personas tenemos diversas labores de las cuales ocuparnos cuando el señor ocio toca nuestro descanso... es en ese momento en el que deseamos, casi anhelando encontrar un quehacer. Sin embargo, cuando tenemos el mismo quehacer todos los días, llegamos al punto de hastiarnos de hacer siempre lo mismo, ¿por qué?, no lo sé, tal vez sea propio de nuestra naturaleza, pues la disconformidad siempre nace a causa de un exceso de conformidad, ¿es el ser humano, entonces, un ser disconforme?. Quizás la respuesta esté a la vuelta de la esquina o, en una de esas, no la encontraremos jamás. Lo cierto es que hay una fecha en el calendario en el que dicho 'hastío' que mencioné hace un par de líneas, en que sencillamente somos extremadamente susceptibles, quisquillosos, cansados, agobiados, colapsados... en fin, la palabra que mejor describe TODOS esos síntomas es ESTRÉS... todos, sin excepción aparente llegamos a un punto en el cual llegamos hasta exigir un descanso, qué sé yo, necesitamos tirar un buen rato la toalla, qué sé yo, un break de dos meses no sería malo.

¿Miedo a fallar?... creo que ése es mi mayor temor, miedo a dejar inconcluso algo que empecé con tanto entusiasmo, en una de esas es por el recelo de dejar a un lado algo que aprecio, pero que, sin embargo, existen algunas piedras en el camino, las cuales entorpecen la realización de objetivos previamente establecidos... tal vez ahí, justo ahí, es donde se ve o, más bien se mide el nivel de perseverancia de cada quien, la cual conlleva a un eventual éxito... de todos modos, eso lo sabremos sólo cuando estemos en aquel esperado lugar.

lunes, 11 de diciembre de 2006

El día después de... ¿ayer?

Intento olvidarme un poco de todo lo que pasa a mi alrededor, pero en verdad es imposible: inyecciones informativas, asfixiantes declaraciones, extenuantes horas, putrefacta indolencia, verdadero cinismo, exceso de rencor... etcétera... todo aquello, ha sido la tónica desde el fatídico 10 de diciembre; de hecho, es como si la historia hubiere tenido un ligero quiebre, del cual todos los medios de comunicación se cuelgan para hacer alarde de un exagerado hecho aislado... aunque, siendo franco, el hecho de que haya muerto quien murió, no es tan irrelevante, después de todo. Sin embargo, no creo que sea un acontecimiento plausible o digno de vanagloria nacional, pues la impunidad de un ser como el que murió, no es meritorio de jactancia, bajo ningún punto (realmente no hablaré en profundidad del tema, ya que en verdad estoy cansado del exceso de información respecto al tema y creo, muy personalmente, que en cuanto más rápido se olvide o 'se dé vuelta la hoja', todo será muchísimo mejor, además un muerto es un muerto y por más que lo recriminemos no volverá a la vida y mucho menos tendrá la sentencia terrenal que merece).

De un tiempo a esta parte, he sentido una leve sensación de inseguridad, qué sé yo, el simple hecho de ir a comprar al kiosco de la U me es motivo de quedarme pensando un buen rato para terminar eligiendo lo de siempre: un brownie y un 'game'... tal vez esto se da a causa de la altura del año en que me encuentro o quizás sea por el período de estrés absoluto en el que la mayoría se encuentra (dentro de la cual soy el inscrito número 1)... en verdad todo me da igual, simplemente quiero terminar lo que empecé de la mejor manera posible.

domingo, 10 de diciembre de 2006

¿Duelo o alegría nacional?...

Las personas cumplimos ciclos, es cierto; sin embargo, es menester cumplir con dicho círculo con hidalguía y estoicismo, aquellos epítetos tan malogrados y, por cierto, mal empleados en las últimas horas. Personalmente, no creo que una persona con un prontuario de recriminación social, como el que posee el ex dictador, General (r) Augusto Pinochet, sea digno o esté acorde a los cánones exigidos para ser recordado como una figura hidalga y estoica, pues la cobardía e infamia no son cualidades representativas de los artículos expuestos con anterioridad.
De acuerdo a la RAE, la palabra duelo (en su segunda significancia), se desprende que es el dolor, lástima, aflicción o sentimiento... está bien, lo más obvio es que la familia del general en retiro sienta o manifieste dicho estado sicológico, pero de ahí a llevarlo a nivel nacional, me parece una exageración patéticamente ridícula, pues ¿es el deceso de Pinochet un hecho que provoque dolor nacional?. Sinceramente creo que no; de lo contrario, no estaría más del 55% de la población en desacuerdo de la medida de realizar un funeral de Estado para aquel hombre que tantas vidas se llevó, aún estando vivo.
Por otra parte, la RAE señala (en su primera y séptima acepción), que la palabra 'alegría' hace referencia al sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores y, por otro lado, en su séptima significancia, señala a la persona que es causa de gozo o júbilo. Personalmente, no creo que sea un júbilo nacional la muerte de ningún mortal, pues los muertos merecen respeto, aún aquellos que en vida no merecían clemencia alguna.
Ya nada sacamos con señalarnos los unos a los otros con colores o direcciones ideológicas, pues todos somos una misma nación, la cual en conjunto debe actuar con pluralismo y aceptación recíproca. Sé que mi planteamiento es un tanto utópico, pero ¿qué sacamos con seguir dividiendo lo indivisible?.