domingo, 10 de diciembre de 2006

¿Duelo o alegría nacional?...

Las personas cumplimos ciclos, es cierto; sin embargo, es menester cumplir con dicho círculo con hidalguía y estoicismo, aquellos epítetos tan malogrados y, por cierto, mal empleados en las últimas horas. Personalmente, no creo que una persona con un prontuario de recriminación social, como el que posee el ex dictador, General (r) Augusto Pinochet, sea digno o esté acorde a los cánones exigidos para ser recordado como una figura hidalga y estoica, pues la cobardía e infamia no son cualidades representativas de los artículos expuestos con anterioridad.
De acuerdo a la RAE, la palabra duelo (en su segunda significancia), se desprende que es el dolor, lástima, aflicción o sentimiento... está bien, lo más obvio es que la familia del general en retiro sienta o manifieste dicho estado sicológico, pero de ahí a llevarlo a nivel nacional, me parece una exageración patéticamente ridícula, pues ¿es el deceso de Pinochet un hecho que provoque dolor nacional?. Sinceramente creo que no; de lo contrario, no estaría más del 55% de la población en desacuerdo de la medida de realizar un funeral de Estado para aquel hombre que tantas vidas se llevó, aún estando vivo.
Por otra parte, la RAE señala (en su primera y séptima acepción), que la palabra 'alegría' hace referencia al sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores y, por otro lado, en su séptima significancia, señala a la persona que es causa de gozo o júbilo. Personalmente, no creo que sea un júbilo nacional la muerte de ningún mortal, pues los muertos merecen respeto, aún aquellos que en vida no merecían clemencia alguna.
Ya nada sacamos con señalarnos los unos a los otros con colores o direcciones ideológicas, pues todos somos una misma nación, la cual en conjunto debe actuar con pluralismo y aceptación recíproca. Sé que mi planteamiento es un tanto utópico, pero ¿qué sacamos con seguir dividiendo lo indivisible?.

No hay comentarios.: