Intento olvidarme un poco de todo lo que pasa a mi alrededor, pero en verdad es imposible: inyecciones informativas, asfixiantes declaraciones, extenuantes horas, putrefacta indolencia, verdadero cinismo, exceso de rencor... etcétera... todo aquello, ha sido la tónica desde el fatídico 10 de diciembre; de hecho, es como si la historia hubiere tenido un ligero quiebre, del cual todos los medios de comunicación se cuelgan para hacer alarde de un exagerado hecho aislado... aunque, siendo franco, el hecho de que haya muerto quien murió, no es tan irrelevante, después de todo. Sin embargo, no creo que sea un acontecimiento plausible o digno de vanagloria nacional, pues la impunidad de un ser como el que murió, no es meritorio de jactancia, bajo ningún punto (realmente no hablaré en profundidad del tema, ya que en verdad estoy cansado del exceso de información respecto al tema y creo, muy personalmente, que en cuanto más rápido se olvide o 'se dé vuelta la hoja', todo será muchísimo mejor, además un muerto es un muerto y por más que lo recriminemos no volverá a la vida y mucho menos tendrá la sentencia terrenal que merece).
De un tiempo a esta parte, he sentido una leve sensación de inseguridad, qué sé yo, el simple hecho de ir a comprar al kiosco de la U me es motivo de quedarme pensando un buen rato para terminar eligiendo lo de siempre: un brownie y un 'game'... tal vez esto se da a causa de la altura del año en que me encuentro o quizás sea por el período de estrés absoluto en el que la mayoría se encuentra (dentro de la cual soy el inscrito número 1)... en verdad todo me da igual, simplemente quiero terminar lo que empecé de la mejor manera posible.
lunes, 11 de diciembre de 2006
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