miércoles, 16 de septiembre de 2009

Inestable estabilidad

La inestabilidad emocional es tan estable y tan asequible que puede llegar a quebrantar el normal funcionamiento de cualquier hecho que, por normal que nos parezca, nos afecta a diario y estará siempre ahí, esperando ser alterado en cualquier momento.

A través del tiempo, las personas nos volvemos más susceptibles y, por lo tanto, vulnerables al más mínimo roce, aun cuando esa misma fricción sea una reiterada acción que no se calma ni con el más mínimo esfuerzo de querer detener el tiempo. El dolor, por ejemplo, es biológicamente una respuesta de los terminales nerviosos que se encuentran esparcidos en nuestro cuerpo. No obstante y aun sabiendo la teoría, sabemos que los seres humanos somos entes sujetos al dolor, así como existen algunos que incluso llegan al punto de la “auto-incursión” en la búsqueda del temido y evitado dolor.

Por lo general, las personas evitamos sentir dolor, ante una situación dolorosa, de hecho, preferimos no sentir y dejar un momento bloqueados todos esos terminales nerviosos causantes del angustioso dolor. Claro está que no podemos confundir la angustia momentánea que alguna situación nos produce, con el dolor que dicha instancia nos provoca… Son dos cosas totalmente distintas, ya sea por la definición semántica o por su explicación sensitivo-sensorial. Cuando experimentamos situaciones dolorosas podemos llegar al extremo de angustiarnos, pero en otras muchas ocasiones (si es que no en la mayoría), conseguimos un bloqueo sicológico tan grande que ninguna definición semántica existente nos lograría aclarar esa tan ínfima diferencia. El poder está en la cabeza… Alguna vez alguien me dijo… ¿Qué hacemos con las cabezas dañadas, entonces? Para poder curar, primero hay que saber hacerlo, pues todos sabemos las dolencias que experimentamos, mas no conocemos la respuesta exacta a esa aflicción en la que tanto tiempo útil desperdiciamos… Aun cuando el masoquismo sea nuestro lema.

Aunque sea muy fácil decirlo, todo buen dolor tiene un final, aun cuando inicialmente sólo nos provoque mayor dolor, tal vez eso sea lo que necesitamos… Y lo que siempre hemos necesitado.

sábado, 12 de septiembre de 2009

11/9

Otro once de Septiembre parecido al del año pasado… Idéntico al que he vivido mis últimos veintidós años.

Las personas nos quejamos cuando las cosas no salen como esperamos, pero ¿Cómo entender a quienes se quejan incluso cuando las cosas salen como ellos esperaban? ¿Es justo para todos que por culpa de unos pocos tengamos que vivir a expensas de minorías incivilizadas? No soy partidario de la represión, pero lamentablemente en mi país las cosas sólo andan bien cuando algo está establecido para regularlas y sancionarlas. Nos quejamos de la poca tolerancia existente, pero somos incapaces de reconocer que las cosas ya pasaron y que nadie quiere volver atrás; Sin embargo, esas mismas personas que claman por justicia, hacen del día a día, uno insostenible. Es cierto que las manifestaciones sociales ayudan a entender la situación actual de un pueblo, pero hay un abismo entre eso y hacer vandalismo por sucesos desafortunados que pasaron hace más de un tercio de siglo. Estoy harto de vivir un once de Septiembre en Chile, estoy harto de la indolencia de quienes se creen con el derecho de irrumpir en mi diario vivir por sus estúpidas ideologías de querer cambiar el mundo tirando piedras. ¿Qué obtienen con las protestas? ¿Es que acaso este once de Septiembre fue distinto al anterior? Si seguimos así, odiándonos por nuestras tendencias políticas, señalándonos los unos a los otros, marcándonos con un color o dirección, estoy seguro que todos los días del año tendremos miedo por un nuevo 11/9. Todos congelamos nuestro día gracias a imbéciles sin criterio, gente vacía que desconoce lo que es vivir en colectividad… ¿Aún así piden comprensión? ¿Aun cuando son incapaces de comprender a su prójimo? Estoy hastiado de toda esta basura social que se limpia la boca con la igualdad y libertad de expresión ¿Qué obtienen con tener la libertad en sus manos si lo único que buscan es hacer daño? Nunca he entendido esa afición que tienen ciertos grupos por estropear cada centímetro de libertad, desperdiciando cada instancia de integración. Todos pedimos avanzar, al menos eso es lo que todos queremos, pero ¿Qué hacer cuando un colectivo francamente insignificante detiene el paso del progreso? Entiendo que el inconformismo es parte de la mentalidad de las personas, pero me parece aberrante aceptar que la inconsecuencia humana se apodere de la filosofía de vida de un colectivo mayor, porque, querámoslo o no, todos estamos sujetos al proceder de cromañones sin juicio, sobre todo en fechas como éstas, en las que, se supone, deberían ser de reflexión, no de agresión ¿O es que quieren retroceder al régimen dictatorial del que tanto se llenan la boca?

Miro por mi ventana y a ratos veo destellos de luces y escucho uno que otro estallido de bomba… Y no es precisamente Año Nuevo ¿Es ése el país que quiero? ¿Es ése el país que quieres? Escucho cómo la gente corre de los policías… ¿Deberían correr si no hicieran nada? ¿Deberían correr si asumieran que lo que pasó, pasó y que sólo está en nosotros caminar conjuntamente hacia un futuro más esperanzador?

Las personas huimos de la temida estigmatización; No obstante, la discriminación es muchas veces necesaria. ¿Todos somos iguales?... Francamente, no lo creo. Yo no soy igual a quienes no ven más allá de su nariz, yo creo que juntos podemos ser más que unos pocos. No quiero que las generaciones futuras crezcan en un ambiente hostil, separadas por bandos rivales que se ríen de todos mientras protestan en las calles. De una buena vez debería pasar algo realmente importante, un cambio en verdad revelador.

No quiero que vivamos a expensas de gente sin juicios valóricos, sin sentido común y con falta de criterio moral.

Sigo escuchando cómo rompen las cosas, suena como vidrio o fierro, tal vez haya sido un paradero o un letrero… De cualquier modo, era algo que a todos nos servía. También escucho a un niño llorando, seguramente está asustado porque no hay luz en su casa y escucha sonidos que no debería conocer a su edad ¿Es justo que los niños crezcan con este temor? ¿Es justo que los niños paguen por lo que pasó? De una buena vez deberíamos entender que somos UN país y que debemos aprender a vivir en sociedad, debemos preocuparnos y ocuparnos de nuestros derechos y nuestras obligaciones cívicas; La vida en sociedad no es fácil, lo sé.

Escucho a la distancia, unos cánticos a cargo de un grupo de personas que de seguro no superan los veinte años… Increíble el espíritu de patriotismo, no creen. Es difícil entender a quienes quieren ser entendidos, sobre todo cuando esos seres humanos no saben lo que realmente quieren.

Es increíble, pero aun teniendo mi ventana cerrada puedo sentir un leve dejo de aroma lacrimógeno. Es profundamente paradójico, pero en situaciones como ésta me siento como en aquel período de la historia por el que tanto reclaman: no puedo salir a la calle; el miedo se apodera de los inocentes; no puedo decir lo que pienso… En definitiva, es una pequeña dictadura a cargo de unos pocos… Y créanme, no son precisamente de derecha.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Missing time?


En ocasiones, pensamos que el tiempo es el pasajero menos pasajero que pudo haberse puesto en nuestro camino; siempre nos da sorpresas, aun cuando esté lejos de ser ésa su final funcionalidad. Las personas solemos pretender alejarnos del paradero que espera por el tiempo, solemos quedarnos fuera de ese techo albergador, tal vez por miedo o por personal conformismo. El punto es que muchas veces en nuestra existencia pretendemos huir o al menos evitar que el bus del tiempo sea el que nos deje entre las avenidas Inestabilidad y Desdicha; sin embargo, en ciertas ocasiones el letrero del bus está empañado, tal vez, con una nube grisácea. No obstante lo anterior, muchas veces los conductores se olvidan en cambiar el recorrido y nos subimos por equivocación. Aún en esos casos tan adversos, la inestabilidad es patéticamente necesaria, de lo contrario ¿Cómo encontraríamos nuestra estabilidad?

Las cosas pasan por algo, lo sé, y por más conformista que sea, lo acepto y, créanme, no es tan terrible asumir el devenir del tiempo. El tiempo construye la historia y ésta, a su vez, empiedra nuestro camino comúnmente conocido como vida; es por eso que se hace tautológico recalcar que el tiempo hace la vida. Por dicha argumentativa explicación existencial es que hace falta de cuando en cuando tomarnos el tiempo de esperar a este último, aun cuando no estemos realmente seguros de que las cosas saldrán como las idealizamos. De hecho, el único camino para poder concretar un acto es dándole tiempo, ya sea para poder concretarlo o para poder llegar a entenderlo.

Actos desesperados en tiempos de crisis suelen ser los responsables de tener que cambiarnos de bus y aventurarnos por otro que tenga cinturones de seguridad, un letrero desempañado y un chofer que conozca el recorrido.