sábado, 12 de septiembre de 2009

11/9

Otro once de Septiembre parecido al del año pasado… Idéntico al que he vivido mis últimos veintidós años.

Las personas nos quejamos cuando las cosas no salen como esperamos, pero ¿Cómo entender a quienes se quejan incluso cuando las cosas salen como ellos esperaban? ¿Es justo para todos que por culpa de unos pocos tengamos que vivir a expensas de minorías incivilizadas? No soy partidario de la represión, pero lamentablemente en mi país las cosas sólo andan bien cuando algo está establecido para regularlas y sancionarlas. Nos quejamos de la poca tolerancia existente, pero somos incapaces de reconocer que las cosas ya pasaron y que nadie quiere volver atrás; Sin embargo, esas mismas personas que claman por justicia, hacen del día a día, uno insostenible. Es cierto que las manifestaciones sociales ayudan a entender la situación actual de un pueblo, pero hay un abismo entre eso y hacer vandalismo por sucesos desafortunados que pasaron hace más de un tercio de siglo. Estoy harto de vivir un once de Septiembre en Chile, estoy harto de la indolencia de quienes se creen con el derecho de irrumpir en mi diario vivir por sus estúpidas ideologías de querer cambiar el mundo tirando piedras. ¿Qué obtienen con las protestas? ¿Es que acaso este once de Septiembre fue distinto al anterior? Si seguimos así, odiándonos por nuestras tendencias políticas, señalándonos los unos a los otros, marcándonos con un color o dirección, estoy seguro que todos los días del año tendremos miedo por un nuevo 11/9. Todos congelamos nuestro día gracias a imbéciles sin criterio, gente vacía que desconoce lo que es vivir en colectividad… ¿Aún así piden comprensión? ¿Aun cuando son incapaces de comprender a su prójimo? Estoy hastiado de toda esta basura social que se limpia la boca con la igualdad y libertad de expresión ¿Qué obtienen con tener la libertad en sus manos si lo único que buscan es hacer daño? Nunca he entendido esa afición que tienen ciertos grupos por estropear cada centímetro de libertad, desperdiciando cada instancia de integración. Todos pedimos avanzar, al menos eso es lo que todos queremos, pero ¿Qué hacer cuando un colectivo francamente insignificante detiene el paso del progreso? Entiendo que el inconformismo es parte de la mentalidad de las personas, pero me parece aberrante aceptar que la inconsecuencia humana se apodere de la filosofía de vida de un colectivo mayor, porque, querámoslo o no, todos estamos sujetos al proceder de cromañones sin juicio, sobre todo en fechas como éstas, en las que, se supone, deberían ser de reflexión, no de agresión ¿O es que quieren retroceder al régimen dictatorial del que tanto se llenan la boca?

Miro por mi ventana y a ratos veo destellos de luces y escucho uno que otro estallido de bomba… Y no es precisamente Año Nuevo ¿Es ése el país que quiero? ¿Es ése el país que quieres? Escucho cómo la gente corre de los policías… ¿Deberían correr si no hicieran nada? ¿Deberían correr si asumieran que lo que pasó, pasó y que sólo está en nosotros caminar conjuntamente hacia un futuro más esperanzador?

Las personas huimos de la temida estigmatización; No obstante, la discriminación es muchas veces necesaria. ¿Todos somos iguales?... Francamente, no lo creo. Yo no soy igual a quienes no ven más allá de su nariz, yo creo que juntos podemos ser más que unos pocos. No quiero que las generaciones futuras crezcan en un ambiente hostil, separadas por bandos rivales que se ríen de todos mientras protestan en las calles. De una buena vez debería pasar algo realmente importante, un cambio en verdad revelador.

No quiero que vivamos a expensas de gente sin juicios valóricos, sin sentido común y con falta de criterio moral.

Sigo escuchando cómo rompen las cosas, suena como vidrio o fierro, tal vez haya sido un paradero o un letrero… De cualquier modo, era algo que a todos nos servía. También escucho a un niño llorando, seguramente está asustado porque no hay luz en su casa y escucha sonidos que no debería conocer a su edad ¿Es justo que los niños crezcan con este temor? ¿Es justo que los niños paguen por lo que pasó? De una buena vez deberíamos entender que somos UN país y que debemos aprender a vivir en sociedad, debemos preocuparnos y ocuparnos de nuestros derechos y nuestras obligaciones cívicas; La vida en sociedad no es fácil, lo sé.

Escucho a la distancia, unos cánticos a cargo de un grupo de personas que de seguro no superan los veinte años… Increíble el espíritu de patriotismo, no creen. Es difícil entender a quienes quieren ser entendidos, sobre todo cuando esos seres humanos no saben lo que realmente quieren.

Es increíble, pero aun teniendo mi ventana cerrada puedo sentir un leve dejo de aroma lacrimógeno. Es profundamente paradójico, pero en situaciones como ésta me siento como en aquel período de la historia por el que tanto reclaman: no puedo salir a la calle; el miedo se apodera de los inocentes; no puedo decir lo que pienso… En definitiva, es una pequeña dictadura a cargo de unos pocos… Y créanme, no son precisamente de derecha.

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