jueves, 8 de diciembre de 2011

Ciclos


Cuando estás feliz, nada importa más que querer compartir tu felicidad con el mundo entero. Sobre todo cuando pensaste que ese momento jamás llegaría. No sé si será para siempre, pero lo que sí quiero que dure para toda la vida, es esa sensación de satisfacción personal mezclada con una suerte de plenitud y tranquilidad espiritual.

A veces nos atormentamos preguntándonos por qué nos pasan ciertas cosas o por qué no nos han pasado algunas otras. Sin embargo, y aunque suene a frase hecha, todo llega en su debido momento. El problema está cuando luego de hacernos tantas preguntas terminamos convenciéndonos de una falsa verdad y la incorporamos como lema de vida. Nos preguntamos cosas negativas en momentos nefastos o al menos de desolación personal, lo cual no es de gran ayuda para sentirnos mejor. Todo lo contrario. Cuando nos sentimos mal, debemos encontrar la forma para preguntarnos cosas que nos lleven a conseguir una respuesta que nos ayude a enfrentar positivamente nuestro momento de negativismo puro.

Tenemos que entender que no hay momentos malos, sino momentos apropiados y no apropiados. Asimismo, los primeros llegan a nuestras vidas sólo cuando estamos adecuadamente conectados con nosotros mismos. De esta manera, si estamos receptivos a aquellos estímulos positivos, tendremos mejores rachas. Lo mismo pasa cuando no tenemos la disposición de ver la mitad del vaso lleno y esperamos infructuosamente tener algo bueno a cambio y, de la mano, viene la frustración, decepción y cualquier otro sentimiento negativo que cierra abruptamente el ciclo de recepción pragmática.

Agradezco a la vida por hacerme cada día más feliz. Agradezco comprender los mensajes que de alguna manera configuran mi actuar y mi manera de pensar, por ende, la influencia que ejerzo para con mi entorno. Agradezco saber que el momento adecuado es el de ahora y que el pasado sólo influyó en la construcción de un alegre presente y un prominente futuro, aun cuando ese tiempo pretérito pareció ser un cuento de nunca acabar.

No hay comentarios.: