
Mentir... ésa debería ser la profesión más antigua del mundo. Desde Adán y Eva con la supuesta manzana (sucia quimera para evitar fornicar), hasta el Je ne sais pas de los políticos modernos, nos hemos vistos inmersos en polos extrapoladamente nocivos. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a mentir? ¿Cuánto vale nuestra dignidad?... De acuerdo al Derecho, nuestra dignidad es, entre otras cosas, un bien inalienable e inembargable; sin embargo, existen seres humanos tan carentes de racional pulcritud que merman cualquier definición... son aquellos que sólo caben en las Fe de Erratas de aquellos textos que suelen hablar del comportamiento del ser humano como individuo.
Asco, estupor y muchos otros epítetos me vienen a la cabeza cuando conozco de algún hecho que vulnere el correcto proceder de las cosas, lo cual aumenta geométricamente cuando terceros manipulan información y, peor aún, cuando manipulan a las personas para poder zafar de situaciones de escasa honradez. Lo anterior se intensifica cuando esas mismas personas carentes de raciocinio común, se jactan de ser probas, dignas de imitar, un camino a seguir o, peor aún, apelar a la lástima colectiva mediante la putrefacta falsa modestia.
®.
1 comentario:
Es muy probable que te sientas como yo aquella noche...en la cual no entendia nada.... y solo me veia reflejada en la ventana de una micro en direccion al cielo... mis lagrimas limpiaban de inmundicia a aquellas ventanas... y solo no entendia como podia ser que la gente por tan poco...pudiera vender sus creencias...su fe...su corazon...su trabajo....su persona...
es muy probable que aquella noche quisera con mas fuerza cumplir con mis metas....para poder tener algo mas de conocimiento para que esa gente no me pase por encima
gracias....
=)
Publicar un comentario