
¿Cuántas veces hemos sentido temor de dar el primer paso para cortar todo de raíz?, ¿Cuántas veces nos cuestionamos ese paso antes de darlo?, ¿Cuántos últimos pasos hemos dado en nuestra vida?. Sin embargo, y a pesar de todas las interrogantes anteriores ¿Cómo estaríamos ahora, si hubiéremos decidido no dar el último paso?. Quizás estaríamos considerablemente mejor o tal vez ni siquiera nos alcanzaría para poder razonar.
¿Somos, los Seres Humanos, los únicos animales que tropezamos dos veces con la misma piedra? ¿O sólo somos los únicos animales que sobreviven a un choque con una piedra de su mismo tamaño?. Lo cierto es que nuestra vida, independiente del tipo que sea, nunca estará exenta de fe de erratas, las cuales actúan como catalizador de posteriores "eventualidades". ¿Qué hacer, entonces, cuando el masoquismo se apodera de nuestro filtro anti-estupideces?.
Definitivamente existen hechos que podemos controlar. El problema radica en la simple, pero tan compleja, decisión de ponerle término a lo que alguna vez supo a dulce y a miel, pero que en la actualidad nos tiene al borde de la diabetes crónica.
®.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario