sábado, 30 de agosto de 2008

Propendiendo...



¿Por qué solemos ocultar lo que sentimos?. En ocasiones, los seres racionales actuamos cuan energúmenos irracionales tratásemos de imitar. En ocasiones, también, olvidamos el significado -y la diferencia, por cierto- de evadir y eludir, dos verbos que sin duda pueden llegar a marcar la diferencia entre negro y blanco, entre un sí y un no, entre un te amo y un silencio ensordecedor.

A veces sólo pretendemos dejar de hacer y dar rienda suelta a lo que alguna vez nos motivó a seguir adelante; aunque, haciéndole honor a la verdad, tal motivación sólo es motivante hasta el momento que nos damos cuenta que todo fue en vano o, aún peor, irracionalmente desaprobado. Sólo tenemos que cruzar una delgada línea para empezar algo y dejar atrás lo que alguna vez nos pareció lo adecuado ¿Qué hacer cuando la sombra del pasado que quisimos olvidar, nos acompaña hasta en la noche más oscura?, ¿Cómo dejar de ser quienes somos? ¿O es que acaso el cambio no está permitido?. Karma. Quizá todo se reduce en eso. El problema es no saber si se quiere pagar en esta vida el karma de una anterior o en la que, eventualmente, vayamos a vivir próximamente; y tal vez, sólo tal vez, nunca merecimos tan banal sentimiento de disculpas moralmente aceptado; una suerte de enmienda por daños y perjuicios cometidos previamente. Personalmente, no creo en el karma, sólo creo en el devenir de un determinado y antelado proceder.

Al parecer, ocultar lo que sentimos -o al menos, lo que creemos sentir-, suele ser algo normal y hasta inherente a nuestro propio sistema psicológico, ergo, inmerso en nosotros mismos y en las actitudes que dejamos tras nuestras huellas. Bueno o malo, no lo sé, pues sólo dependerá de la situación en la que nos encontremos. Evidentemente, y al igual que nuestro mundo, debemos propender a encontrar ese tan anhelado equilibrio, ya sea material, espiritual, social o una mixtura entre éstos. Equilibrio... ¿Por qué es tan difícil?, ¿Por qué resulta más fácil entender un gráfico económico que a mí mismo? ¿Es que acaso estamos predeterminados para entender lo exógeno por sobre lo endógeno? ¿Por qué si soy capaz de ver un precio muy elevado, propendo a ahorrar, mas cuando veo que mi equilibrio personal es, más bien, un desequilibrio personal suelo seguir sopesando más para un lado que para otro?... ¿Alguien dijo masoquismo?...

®.

sábado, 28 de junio de 2008

Did You forget how to forget?


Olvido... ¡qué palabra más útil!. "Disculpa, se me olvidó", "No te preocupes, ya lo olvidé", "Olvídalo, es mejor así", "Espérame, se me olvidó cerrar la ventana". ¿Qué sería de nuestras vidas sin el olvido?, ¿Qué haremos cuando se nos olvide olvidar?.

Existen situaciones en las que el olvido es uno de tantos mensajes subliminares "salida de emergencia", que nos da la vida. ¿Cuántas veces hemos recurrido a un burdo y súbito alzheimer para excusarnos de situaciones desagradables?, ¿Qué hay del dolor que no se puede olvidar si no con el olvido mismo?, ¿Cómo sanar las heridas que el mismo olvido se ha encargado de construir?. Existen personas que sanan las heridas del olvido, olvidándose que éstas se produjeron a causa de un olvido pasado. ¿Qué hay de la caricia que se produjo sólo en la carencia de ésta?, ¿Qué hay de la carencia irreversible de la muerte?, ¿Qué hay de la muerte que se lleva la solución a tu carencia?, ¿Qué hay del viaje que lleva consigo el olvido del olvido?. Muchas veces, sentimos que el olvido pasa sobre nosotros, cuan brisa vacilante fuese; otras tantas, en cambio, sentimos que el olvido no sólo pasa sobre nosotros, sino que además, se queda en nuestra memoria, en nuestros recuerdos... en nosotros mismos. ¿Cómo olvidar que el olvido vive contigo, si actúa cuan sombra intentase imitar?.

Quizá, y sólo quizás, pretender olvidar lo inolvidable es más fácil de lo que pensamos. Sin embargo, ese "quizás" deja la puerta entreabierta para que la dificultad se asente en el olvido perenne e inmutable... ése que tanto dolor nos provoca, incluso cuando lo queremos olvidar.





®.

domingo, 22 de junio de 2008

Lie with me... secretly


Mentir... ésa debería ser la profesión más antigua del mundo. Desde Adán y Eva con la supuesta manzana (sucia quimera para evitar fornicar), hasta el Je ne sais pas de los políticos modernos, nos hemos vistos inmersos en polos extrapoladamente nocivos. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a mentir? ¿Cuánto vale nuestra dignidad?... De acuerdo al Derecho, nuestra dignidad es, entre otras cosas, un bien inalienable e inembargable; sin embargo, existen seres humanos tan carentes de racional pulcritud que merman cualquier definición... son aquellos que sólo caben en las Fe de Erratas de aquellos textos que suelen hablar del comportamiento del ser humano como individuo.

Asco, estupor y muchos otros epítetos me vienen a la cabeza cuando conozco de algún hecho que vulnere el correcto proceder de las cosas, lo cual aumenta geométricamente cuando terceros manipulan información y, peor aún, cuando manipulan a las personas para poder zafar de situaciones de escasa honradez. Lo anterior se intensifica cuando esas mismas personas carentes de raciocinio común, se jactan de ser probas, dignas de imitar, un camino a seguir o, peor aún, apelar a la lástima colectiva mediante la putrefacta falsa modestia.

®.

martes, 3 de junio de 2008

Почему такой счастливый?


¿Por qué tan feliz?...


No sé si la felicidad sea perenne, pero en ocasiones siento que cuando llega, lo hace para quedarse. De hecho, cuando me pasan cosas tristes, suelo atribuirlo a un estado diferente de felicidad, quizá el "lado b" de ésta, aquella arista que te deja una moraleja o una experiencia de vida que me sirve como un comodín para futuras situaciones similares. Yo veo a la felicidad como una cuestión netamente sicológica, luego, dependerá de nosotros mismos activar la glándula que proporcione la cantidad de endorfina necesaria para activar nuestro sistema interno de dicha y júbilo. Dicho sea lo anterior, creo y afirmo, que si nos sintiéramos bien por dentro, inexorablemente nos sentiremos bien por fuera, pues no existe ninguna pastilla mágica que nos reviva para el resto de nuestra vida. Ni el éxtasis, ni cualquier polivitamínico celestial será capaz de curar las heridas por falta de felicidad... a lo más te sacan de tu realidad, lo que, bajo mi planteamiento de felicidad sicológica, no es recomendado ni siquiera en los casos más trágicos, pues sostengo que los seres humanos estamos dotados de una capacidad impresionante de controlar situaciones; entonces, si consumiéramos cualquier "píldora de la felicidad", nos estaríamos engañando a nosotros mismos; lo peor es que, engañándonos sólo conseguiremos futuros engaños y futuras vidas artificiales, creadas por la desesperación de querer sentirnos felices.

lunes, 26 de mayo de 2008

C'est la vie...


No sé si sea una cuestión meramente somática o ya traspasa los límites del masoquismo personalizado, pero en ocasiones solemos autoflagelarnos por ciertos temas que, definitivamente nos hacen zucumbir con el solo hecho de pensar en ellos siquiera. Hechos como las expectativas por las nubes o simplemente esperar de otros lo que nosotros haríamos en su lugar, nos hacen caer al más mínimo indicio de contradecir nuestras más recónditas intenciones. ¿Es acaso necesario ilusionarnos para evitar el sufrimiento? ¿Qué hay del sufrimiento que nos provocamos nosotros mismos al creer, erróneamente, que estamos haciendo lo correcto? ¿Qué hay cuando el sufrimiento está a cargo de quienes menos pensamos nos harían sufrir? ¿Por qué esperamos tanto de quienes, sabemos, no nos responderán como esperamos? ¿Será acaso una mera cuestión asociada al karma de cada quien? ¿Qué hay de aquel karma que nos atormenta cada vez que tomamos una simple decisión?...

A veces creo que no es necesario pretender que otros superen mis propios niveles de intereses, pues es algo tan intrínseco a mí, algo tan mío, que siento es una pérdida de tiempo esperar que otros lleven a cabo mis acciones; de hecho, nunca he pretendido formar parte de la masa; es más, siempre he huido de eso, siempre he preferido pasar inadvertido antes que pasar como uno más del montón y no es por un tema de ego ni mucho menos, simplemente, es por una cuestión de valoración personal, quizá una suerte de auto-ayuda que me es útil para saber y concientizarme que por mí mismo puedo hacer lo mismo (y tal vez, mucho más), que si otros lo hicieran por mí.

domingo, 27 de abril de 2008

Untitled



Mensajes, avisos, anuncios, reportes.


La vida está llena de códigos esperando ser descifrados o al menos ser vistos. Sin embargo, ¿cuántos de estos códigos nos llevan a un nivel de vida superior? o, más importante aún, ¿cómo discriminar entre una señal y otra?. Caminamos por la calle y nos detenemos -el común de los mortales- ante una llamativa luz roja que se interpone en nuestro camino con un mandato omnipotente de detención... no obstante, la información que nos entrega la llamativa señal no es necesariamente la de detenerse ipso facto, sino, más bien, la suicida advertencia de poder morir si seguimos adelante. ¿Qué pasaría si alguien no entendiera dicha advertencia a cabalidad?, evidentemente moriría arrollado y pasaría a ser parte del asfalto o, en el mejor de los casos, quedaría con secuelas irreversibles o con alguna extremidad menos. Lo cierto es, que en la vida tenemos un bombardeo de estímulos esperando ser respondidos, aguardando por la hora de hacer efecto lo que tanto anhelan: actuar. Ahora bien, ¿de qué manera debemos responder ante los anteriores sin provocar otro efecto distinto al que debieran producir?, pues, si bien la luz del semáforo es, para quien le funcione el sentido de la vista, demasiado evidente, sin embargo, lo anterior no dice relación con el hecho de que se dé en toda clase de estímulos posibles, ¿qué hay de los que no notamos, sino cuando no están, y nos damos cuenta de que es en verdad lo que necesitamos?, ¿qué hay de aquellos estímulos que se camuflan de vida real y pasan inadvertidos por la vida, haciendo cometer una y otra vez un acto? ¿son, acaso, estos últimos, un paradigma del cual nadie sabe nada?, ¿o es que simplemente no existen ciertos estímulos para ciertas acciones?.



®.

sábado, 26 de abril de 2008

Waking up



Pensándolo bien, quizás nunca fue necesario pensarlo de esa manera. Tal vez nunca fue lo que en realidad tenía que ser o, en una de esas, siempre fue lo que fue.


En ocasiones, solemos estar acostumbrados a determinados acontecimientos, ya sea por una cuestión meramente de acostumbramiento o por la simple comodidad de saber cómo y cuándo actuar frente a determinados estímulos. ¿Qué hacer cuando cambiamos el molde? ¿Cómo podemos atenernos a las consecuencias que rotulan al nuevo producto?. Quizás nunca fue necesario lo que hoy extrañamos, salvo cuando mientras lo teníamos, pero ahora, que ya sólo queda el recuerdo -bueno o malo, da igual-, sólo queda esperar correr mejor suerte que la última vez que pensamos sería algo definitivo.


Probablemente -muy probablemente... desgarradoramente probable... esquizofrénicamente probable-, el hecho de darnos cuenta en la práctica de que algo no es para siempre, sin duda, es terrible y temible a la vez; más aún cuando solíamos aferrarnos a ello al momento de no tener cabida en ningún otro lugar, salvo en el regazo protector de lo que ahora ya no nos pertenece, pero mientras nos perteneció hicimos de él, nuestra segunda piel... sin necesidad de tener otra alma, pues nos bastaba con lo que teníamos... éramos uno. Y ojo, que no hablo necesariamente de una persona, de hecho, las personas solemos ser tan vulnerables, que ante el más mínimo roce, caemos y provocamos en nuestro entorno realmente cercano, una suerte de efecto dominó, así que la teoría de hacer alusión a una persona en este escrito queda parcialmente obsoleta, pues dependerá del caso o experiencia de cada quien.


Ahora bien, retomando lo anterior, a lo que me refiero es al hecho de cuán importante puede llegar a ser un cambio en nosotros como personas; cómo nos afecta y bajo qué parámetros actuamos y, evidentemente, por qué. Biológicamente, nuestro sistema nervioso periférico está dotado de receptores que se hacen inmunes ante sucesivos y constantes estímulos, ¿sería, entonces, tautológico afirmar que los seres humanos no sabemos reaccionar cuando un determinado estimulo deja de actuar? y, si así fuere ¿cómo hacer para volver a sentir?.



®.

lunes, 31 de marzo de 2008

Birth


A cinco minutos de haber nacido.

A cinco minutos de haber vivido.

A cinco minutos de haber sido persona.

A cinco minutos de haber tenido derecho a nombre.

A cinco minutos de haber terminado un ciclo.

A cinco minutos de haber, recién, comenzado con un ciclo.

A cinco minutos de haber dejado de nadar.

A cinco minutos de haber tenido mi primer llanto.

A cinco minutos de haber sufrido y hecho sufrir.

A cinco minutos de haber conocido a mis padres.

A cinco minutos de haber estado en la inmaculada protección.

A cinco minutos de haber pertenecido a un cuerpo ajeno al mío.

A cinco minutos de haber pertenecido a un cuerpo más seguro que el mío.



... Y ya van veintiún años de aquellos últimos cinco minutos.


®.

domingo, 30 de marzo de 2008

Thought...less?



Ruido. Mucho ruido. Tanto, que me es difícil saber lo que dice. Tan difícil, que llego a obviarlo y hacerlo parte de la cotidianeidad. Tan cotidiano, que ya no me extraña. Tan poco extraño, que es extraño cuando no está. Tan ausente, pero tan presente a la vez. Tan efímero, pero tan indispensable, por cierto. Inexorablemente abrumador. Insoportablemente necesario. Tediosamente ininteligible.


Quizás, y sólo quizá, entender lo que dice aquel ruido sin sonido es lo que podría, eventualmente, evitar o llevar a concretar un sinfín de actos... tantos, que tal vez, y sólo tal vez, sea innecesario escuchar la desgarrante declaración silenciosa.



®.

sábado, 29 de marzo de 2008

Self destruction or self help?


Gestos, actitudes, expresiones, actos, omisiones...

En ocasiones sentimos que todo marcha a la perfección o, al menos, como quisiéramos que marchase. Sin embargo, depronto caemos en la terrible certeza de que todo aquello que nos rodea no es más que una quimera; una burda y absurda contradicción mundana de nuestro particular proceder. Quizás tenga que ver con tema de expectativas o, incluso, de perspectivas. Lo de la izquierda, en algún momento pertenecerá al grupo de la derecha, y no hablo precisamente de orientaciones políticas, sino, más bien, a la tediosa pero cierta, Teoría de la Relatividad. A veces nos sentimos tan seguros de nuestras inseguridades, que las damos por validadas apenas se hacen presente, sin tener siquiera un previo "control de calidad"; llegamos y las marcamos como acertadas. Aunque, también abordando teorías físicas, todo caerá por su propio peso verticalmente al centro de la tierra; aunque, por supuesto, es sólo una imagen retórica de los que pudieren llegar a ser nuestros errores.

Otro punto de nuestra subjetividad realista, es el hecho de dar por sentadas las bases de nuestra eventual dilapidación, pues a menudo solemos acribillarnos por nuestros errores reincidentes, los cuales, en algún momento de nuestras vidas prometimos por estas mismas, no volver a cometerlos. Sin embargo y, matemáticamente hablando, el orden de los factores no altera el producto, por cuanto se refiere a que ante el más mínimo indicio de "reincidencia-suicida", sin importar cómo ni en qué cantidad suceden los acontecimientos, terminamos cayendo en el círculo vicioso de volver a ser lo que algún día negamos ser.

A pesar de todo lo anterior, todos, sin excepción, merecemos volver a intentarlo, quizá no de la misma manera ni con las mismas personas, pero sí debemos darnos el terrorífico placer de tentar al destino y, por qué no, al miedo de no querer volver a intentarlo.


®.

viernes, 21 de marzo de 2008

My newest old side


La vida es un constante cuestionamiento: ¿qué comeré hoy?, ¿haré lo que tengo que hacer o lo dejo para mañana?, ¿té o café?. Y así, un sinfín de dudas cotidianamente asumidas. Lo cierto es que existen interrogantes que nos llegan a poner en aprietos al momento de responder un argumento sólido. Preguntas que, por cierto, estamos 100% seguros de sus respuestas, pero que no sabemos más allá de lo que tenemos que saber.

Quizá no sea la fecha idónea para darme cuenta, al fin, que mi religión es una y no otra. Aun cuando siempre he sabido que no creo en nada religioso, no sabía que mi percepción espiritual tenía un nombre, pues hasta hoy yo me definía como un agnóstico más; sin embargo, indagando por algunos resquicios cibernéticos, me enteré de que no soy agnóstico acecas, sino, más bien, agnóstico apático (también conocidos por la doctrina del Apateísmo, los cuales no le atribuyen ningún grado de importancia a la existencia o no de deidades, pues las encuentran irrelevantes para la vida). El punto es que ya no me cuestionaré más mi religiosidad (o anti-religiosidad), pues ahora sé que mi pensamiento y mi forma de vida son mucho más que una simple interrogante y mucho más que una vapuleada y malograda herejía mal fundada.





®.

lunes, 10 de marzo de 2008

Blinded by you... ?


"... I found a place so safe, not a single tear. The first time in my life and now it's so clear. Feel calm, I belong, I'm so happy here. It's so strong and now I let myself be sincere..."

¿Cuán real puede llegar a ser dicho estado? ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por lo que deseamos? ¿Cómo saber si, más allá de un mero deseo, se esconde una burda obsesión?.

Palabras clamando ser oídas; personas siendo obviadas; obviedades quedando al descubierto; y un ignorado descubierto... ¿Cómo poder ver cuando no queremos?.

®.

viernes, 7 de marzo de 2008

Como la primera vez




Como la primera vez que te despertó el olor a las tostadas.



Como la primera vez que la lluvia irrumpió en tu descanso.



Como la primera vez que oliste tierra húmeda.



Como la primera vez que un copo de nieve se derritió en tu nariz.



Como la primera vez que una tormenta se encontró sólo contigo.



Como la primera vez que esa persona te despertó con un café.



Como la primera vez que esa persona te abrazó.



Como la primera vez que esa persona te impregnó de su olor.



Como la primera vez que miraste a los ojos a esa persona.



Como la primera vez que esa persona te defendió sin que se lo pidieras.



Como la primera vez que viste su rostro en cada gota de lluvia.



Como la primera vez que el sol te arrebató el amor.





¿Quién dijo que las tormentas son malas?





®.

jueves, 6 de marzo de 2008

Hope...less?


¿Qué hay de la esperanza de terminar con la desesperanza? ¿Existe la esperanza después de la desesperanza?.

Innumerables veces, a lo largo de nuestra existencia, llevamos a cabo una sucesión de acontecimientos con el ímpetu de realizarlos a cabalidad. Sin embargo, y a consecuencia de lo anterior, no siempre se logran realizar tal y cual los habíamos, cabalmente, previsto. Qué sé yo, eventualidades o simples decisiones. Lo cierto es, que cuando algo no sale como lo habíamos estipulado, viene, ipso facto, un sentimiento de fracaso que no lo logramos internalizar de buena manera hasta que nos damos cuenta de las reales consecuencias que conllevaron a la no-realización de un acto. No obstante, siempre estará la secreta esperanza que será capaz de mover Everests de desesperanza y reaparecer (y, por qué no, aparecer por vez primera), la esperanza y la confianza de seguir adelante y entender que, si en la vida te caes 10 veces, deberás tener la fuerza para poder pararte otras once.



®.

miércoles, 5 de marzo de 2008

The last goodbye





¿Cuántas veces hemos sentido temor de dar el primer paso para cortar todo de raíz?, ¿Cuántas veces nos cuestionamos ese paso antes de darlo?, ¿Cuántos últimos pasos hemos dado en nuestra vida?. Sin embargo, y a pesar de todas las interrogantes anteriores ¿Cómo estaríamos ahora, si hubiéremos decidido no dar el último paso?. Quizás estaríamos considerablemente mejor o tal vez ni siquiera nos alcanzaría para poder razonar.

¿Somos, los Seres Humanos, los únicos animales que tropezamos dos veces con la misma piedra? ¿O sólo somos los únicos animales que sobreviven a un choque con una piedra de su mismo tamaño?. Lo cierto es que nuestra vida, independiente del tipo que sea, nunca estará exenta de fe de erratas, las cuales actúan como catalizador de posteriores "eventualidades". ¿Qué hacer, entonces, cuando el masoquismo se apodera de nuestro filtro anti-estupideces?.

Definitivamente existen hechos que podemos controlar. El problema radica en la simple, pero tan compleja, decisión de ponerle término a lo que alguna vez supo a dulce y a miel, pero que en la actualidad nos tiene al borde de la diabetes crónica.

®.

martes, 4 de marzo de 2008

Polos adversos


Media naranja, polos opuestos, ferhormonas. ¿Alguien habla de amor por estos días o simplemente lo que nos pasa es una mera respuesta biológica a una inicial reacción química?.

A veces nuestros sentimientos nos dejan sin sentir el más mínimo impulso nervioso o choque eléctrico que se lleva a cabo en nuestro cerebro y da rienda suelta a todas aquellas pasiones desenfrenadas. ¿Qué hacer cuando estamos en frente de nuestra eventual "media naranja"? ¿Qué hacer cuando nuestra partícula opuesta no resulta ser tan opuesta? ¿Qué pasa si el "amor" nos llega en plena Guerra Mundial de hormonas?. A lo largo de nuestra historia solemos cometer grandes, medianos, pequeños e insignificantes errores; lo complejo es cuando vemos a nuestros sentimientos involucrados en todo esto. ¿Cómo evitar hacernos daño a nosotros mismos cuando se trata de elegir al protón o electrón adecuado?. En ocasiones, esto de la química y la mitad cítrica resulta ser una nula relación con la vida real ¿Qué pasa cuando los polos son exageradamente opuestos?. En lo que a mi opinión respecta, no creo sea cierto eso de "entre más opuestos, más se atraen", pues, si son tan opuestos ¿cómo pueden llegar a actuar con naturalidad?.



®.

jueves, 28 de febrero de 2008

Expectantes expectativas


Todos, sin excepción, tenemos expectativas. Todos, sin discriminación aparente, anhelamos cosas por las cuales, a menudo, estamos dispuestos a dar todo lo que tengamos al alcance de nuestras manos. Pero, ¿qué hay de aquellas veces en las que lo único que nos resulta bien, es hacer las cosas mal?. Quizá todo obedezca al simple patrón gravitatorio "todo lo que sube, tarde o temprano tendrá que caer". Lo peor que pudiere ocurrirle a cualquier Ser Humano, es encasillarse en un suceso y atribuirle un alto nivel de expectativas y, por supuesto, enceguecerse respecto al mismo, pues, en este caso, la fastidiosa Ley de la manzana de Newton se cumpliría a cabalidad, dejando a su paso, una devastación similar a la de una docena de Bombas Atómicas sucesivas. ¿Cómo poder combatir el innato sentimiento de ilusión para evitarnos posteriores sufrimientos, e incluso, frustraciones?. Tal vez nada sea tan complejo y sólo nos atemorizamos del miedo de saber lo que es perder.



®.

lunes, 4 de febrero de 2008

¡Hasta la vista, mi querida ciudad!




До свиданья

Луна убывает, такое бывает
Я иду стричься.
Меня убивают и замки стреляют
В левую мышцу.
И не попадают, что тоже бывает
Сбиты прицелы.
А я улыбаюсь, живу и не старюсь
Четырнадцать целых лет.


До свиданья,
Мой любимый город
Я почти попала в хроники твои.
Ожиданье - самый скучный повод
Нам с тобой так мало надо для двоих.

Потухли все звезды совсем от мороза
Всё потемнели
Пожухли те розыВызвали слезы
И надоели
Ненужная проза из-за мороза
Будет ли белой
А я улыбаюсь, живу и стараюсь
И волосы целые

До свиданья,
мой любимый город
Я почти попала
В хроники твои
Ожиданье - самый скучный повод
Нам с тобой так мало
Надо для двоих
До свиданья, мой любимый город
Я почти попала
В хроники твои
Ожиданье - самый скучный повод
Как же я устала
Думать за двоих...

До свиданья...
®

viernes, 1 de febrero de 2008

...



¡Qué sentimiento maldito el que me rodea!


¡Qué sentimiento amargo puedo sentir!


¡Qué sentimiento de inseguridad late incesante!


¡Qué sentimiento de culpabilidad me acribilla!


¡Qué sentimiento putrefacto dejó su olor en mí!


¡Qué sentimiento del no querer abunda este día!


¡Qué sentimiento de estupidez me inundará mañana!


¡Qué sentimiento de satisfacción me produjo ayer!


¡Qué sentimiento desgarrante del llanto desesperado!


¡Qué sentimiento de la felicidad artificial!


¡Qué sentimiento de abundancia en la hambruna!


¡Qué sentimiento de falsa modestia!


¡Qué sentimiento sustitutivo el que prolifera por estos lares!


¡Qué sentimiento absurdo de no querer sentir!


¡Qué sentimiento de mierda tener que no deber!


¡Qué sentimiento de perenne remordimiento!


¡Qué sentimiento de frustración retorcida!


¡Qué sentimiento, el que se escabulle de todo lo posible!


¡Qué sentimiento la constante dubitación!


¡Qué sentimiento, el no querer tenerlo!
®

miércoles, 30 de enero de 2008

Just... that.


Todos tenemos un patrón de conducta determinado que nos permite reaccionar ante un evidente riesgo emergente, pero ¿qué hacer cuando llega algo nuevo, algo de lo cual no sabemos cómo reaccionaremos?. Quizás nunca tuvimos tal mecanismo de autodefensa o tal vez siempre vivimos engañados, pretendiendo jugar a conocernos a nosotros mismos, cuan reflejo en un espejo fuésemos. Tal vez sólo buscamos aislarnos de aquello que, aparentemente, no nos hace "tan bien". Pero, en verdad, ¿cómo podemos llegar a saber si lo que estamos haciendo es lo correcto?. Lo más probable, entonces, es que nuestro proceder, cuan tortuga en su caparazón imitásemos, sea el erróneo y el causante de huir hasta de nuestra propia sombra. ¿Qué pasa cuando nos damos cuenta de que todo aquello que algún día nos otorgó felicidad y seguridad, nos falla? ¿Cómo saber la caducidad de lo que alguna vez nos hizo feliz? ¿Cómo afrontar el "simple" hecho de no ser más quien solíamos creer ser?.

Indudablemente, el medio en el que nos encontramos inmersos, es un factor catalizador de nuestras respectivas conductas, actos y/u omisiones. Sin embargo, el problema radica principalmente en la suerte de sintetizador que debiere existir en el catalizador antes mencionado... una especie de recursividad sistémica, en donde un filtro mayor dependerá de uno mayor y éste de uno de más tamaño. ¿Por qué, si existe cura para el 90% de las enfermedades, no sabemos cuál es el remedio más adecuado para nuestra innata vulnerabilidad?.


®